Hay proyectos que nacen con un plan. Otros, en cambio, empiezan casi sin darse cuenta: como una intuición, una conversación o una inquietud que poco a poco empieza a tomar forma.
BALASOIR es uno de esos casos: https://balasoir.com/
Lo que comenzó como una pasión personal por la moda ha evolucionado en cuestión de meses hacia una marca con identidad, equipo y primeras oportunidades reales de mercado. Y lo más interesante: todo ese proceso ha ocurrido dentro del ecosistema del Digital MBA.
Esta es la historia de cómo una idea deja de ser solo una idea cuando encuentra el entorno adecuado para crecer.
El origen: una forma de entender la identidad a través de la moda
Detrás de BALASOIR está Isabel de Montalvo, alumna del Digital MBA, pero sobre todo alguien que entiende la moda como una extensión de la identidad.
Su relación con el estilo nace de algo profundamente personal: la influencia de su abuela, su madre y su tía. Mujeres que no solo marcaron su forma de vestir, sino su forma de expresarse. Desde ahí surge una manera muy concreta de ver la moda: no como tendencia, sino como diferenciación.
Esa mirada es la base de BALASOIR.
La marca, centrada en accesorios de piel con ágatas, no busca simplemente entrar en el mercado, sino construir un espacio propio. Cada pieza tiene intención, carácter y una vocación clara: ser reconocible.
Sin embargo, como ocurre en muchos proyectos creativos, había visión… pero todavía no había estructura empresarial.
Enero: cuando el proyecto empieza a acelerarse
BALASOIR comienza a tomar forma en enero de este año. El impulso llega, por un lado, del entorno cercano de Isabel, pero también del contexto en el que se encuentra: el Digital MBA.
Aquí es donde el proyecto empieza a evolucionar.
Más allá de los conocimientos, el programa aporta algo diferencial: exposición constante a casos reales, conversaciones relevantes y perfiles con inquietudes similares. Es un entorno que no solo enseña, sino que activa.
En ese punto, BALASOIR seguía en una fase inicial. Había producto, había intención, pero faltaba ese momento que convierte una idea en algo accionable.
Y ese momento llegó en el aula.
El punto de inflexión: una sesión que cambia el ritmo
La sesión con Beatriz de los Mozos, CEO y fundadora de Flabelus, marca un antes y un después.
No fue solo una charla inspiradora. Fue el detonante que necesitaba el proyecto para dar el salto.
A partir de ahí, BALASOIR deja de ser una idea en desarrollo y empieza a construirse como una marca real. La ambición crece, pero también lo hace la necesidad de ejecutar.
El proyecto cambia de dimensión: pasa de lo individual a lo colectivo.
Cuando una oportunidad nace de forma natural
Lo que ocurre después refleja uno de los grandes valores del entorno del MBA: las oportunidades reales no siempre están planificadas.
Fue Avril Zorrilla, también alumna del programa, quien vio el encaje entre BALASOIR y Flabelus. Ambas marcas compartían códigos: color, personalidad, diferenciación.
Decidió acercarse a Beatriz tras la sesión.
Sin un pitch preparado. Sin estrategia compleja. Solo una conversación honesta sobre emprendimiento y moda.
En ese contexto, surge BALASOIR. Avril muestra los productos, comparte la visión de Isabel y explica la esencia del proyecto.
La conexión fue inmediata.
De esa conversación nace la oportunidad de organizar un trunk show conjunto.
Para una marca en fase inicial, esto no es solo visibilidad. Es validación, acceso y posicionamiento en un contexto real.
De proyecto individual a equipo
A partir de ese momento, BALASOIR evoluciona rápidamente. Y lo hace en una dirección clave: se convierte en equipo.
Ese cambio es determinante.
- Isabel de Montalvo lidera la visión creativa. Diseña cada pieza con detalle y mantiene intacta la esencia de la marca.
- Álvaro Klecker aporta estructura y visión estratégica, ayudando a ordenar y escalar el proyecto.
- Avril Zorrilla se encarga de la estrategia comercial y de dar forma al discurso de marca.
- Claudia Villalba construye la identidad visual y traduce la esencia de BALASOIR en comunicación.
El proyecto deja de ser una idea para convertirse en algo ejecutable.
Y lo más relevante: el equipo nace dentro del MBA.
Esto refleja uno de los grandes diferenciales del Digital MBA: no solo forma profesionales, sino que conecta talento para crear proyectos reales.
El trunk show: validar en el mercado
El próximo 18 de abril supone un momento clave para BALASOIR.
El trunk show junto a Flabelus no es solo un evento. Es una oportunidad para validar el proyecto en condiciones reales.
El objetivo es claro: entender si todo lo construido funciona fuera del entorno académico.
Validar:
- Producto
- Precio
- Cliente
- Marca
Es decir, pasar de la hipótesis a la realidad.
Este tipo de experiencias son las que transforman el aprendizaje. Porque aquí no hay simulación: hay mercado.
Aprender haciendo: el valor real del Digital MBA
Cuando el equipo reflexiona sobre qué ha supuesto el Digital MBA, la respuesta va más allá de lo académico.
El programa ha sido un acelerador.
Ha permitido acceder a oportunidades que, en condiciones normales, habrían tardado mucho más en llegar. Pero, sobre todo, ha facilitado algo clave: la conexión.
Conexión con personas, con ideas y con el ecosistema.
BALASOIR no surge solo del talento individual, sino del contexto en el que ese talento se desarrolla.
¿Dónde estaría BALASOIR sin este entorno?
Probablemente, en una fase más temprana.
En proceso de desarrollo. Buscando oportunidades. Definiendo estructura.
No por falta de capacidad, sino por falta de contexto.
El Digital MBA ha actuado como catalizador, reduciendo tiempos y multiplicando posibilidades.
Ha convertido lo potencial en real.
Construir una marca hoy: entre emoción y estrategia
BALASOIR representa una nueva forma de construir marcas en la industria de la moda.
Por un lado, mantiene un componente emocional fuerte: historia, identidad, diseño cuidado.
Por otro, incorpora desde el inicio una base estratégica: posicionamiento, narrativa, colaboración y validación.
Este equilibrio es esencial.
Hoy, las marcas no solo compiten por producto, sino por significado. Y en ese terreno, la coherencia y la autenticidad marcan la diferencia.
El siguiente paso: ser reconocibles
Tras el trunk show, el objetivo del equipo es claro: consolidar BALASOIR como una marca identificable dentro del sector.
No quieren ser una opción más.
Quieren ser una referencia.
Crear un producto que no pase desapercibido, que tenga identidad propia y que conecte con quien lo lleva.
En definitiva, construir algo memorable.
El aula como punto de partida
Historias como esta redefinen el papel de la educación.
El aula ya no es solo un espacio para aprender conceptos.
Es un lugar donde pueden nacer proyectos reales.
El Digital MBA funciona como ese punto de partida: un entorno que no marca límites, sino que abre posibilidades.
Y cuando eso ocurre, el aprendizaje deja de ser teórico.
Se convierte en acción.
Todo empieza con una conversación
Si hay algo que resume la historia de BALASOIR, es su naturalidad.
No hubo un gran plan inicial.
No hubo una estrategia perfecta.
Hubo una idea, un entorno adecuado y una conversación en el momento justo.
Y, a partir de ahí, todo empezó a construirse.






