«Yo no creo tanto en la inteligencia artificial. Creo en la inteligencia aumentada.» Nacho de Pinedo, CEO de ISDI
Hace apenas dos años, la mayoría utilizábamos ChatGPT para resumir un texto, redactar un correo o generar ideas. Hoy muchas personas lo emplean para preparar reuniones, analizar documentos, investigar un mercado o incluso construir asistentes que ejecutan tareas completas.
Lo curioso es que el mayor cambio no ha ocurrido en la tecnología. Ha ocurrido en nosotros.
Cada vez delegamos más tareas en la inteligencia artificial y, precisamente por eso, cada vez resulta más importante entender cuál será el papel de las personas.
La conversación ya no es si la IA va a cambiar el trabajo.
Eso ya está ocurriendo.
La verdadera pregunta es otra: ¿qué valor aportaremos cuando una parte importante del trabajo pueda hacerla un agente inteligente?
La inteligencia artificial no reduce el valor del talento. Lo eleva.
Durante meses hemos escuchado titulares sobre los empleos que podrían desaparecer por culpa de la inteligencia artificial.
Pero quizá esa no sea la conversación más interesante.
Nacho de Pinedo lleva tiempo defendiendo una idea diferente:
«La inteligencia artificial no sustituye a los profesionales; eleva el nivel de exigencia.»
¿Por qué?
Porque las tareas repetitivas, los análisis básicos o gran parte del trabajo operativo serán cada vez más automatizables.
Eso significa que el valor diferencial de las personas ya no estará en ejecutar procesos.
Estará en interpretar, decidir, crear y conectar ideas.
En otras palabras, el talento cambia de lugar.
De la inteligencia artificial a la inteligencia aumentada
Nacho insiste en que el verdadero cambio no consiste en trabajar con inteligencia artificial, sino en construir una relación distinta con ella.
«Yo no creo tanto en la inteligencia artificial. Creo en la inteligencia aumentada.»
La diferencia parece pequeña, pero cambia completamente la perspectiva.
La inteligencia artificial busca automatizar tareas.
La inteligencia aumentada busca ampliar las capacidades humanas.
Es la diferencia entre utilizar una herramienta para hacer más rápido lo mismo de siempre o utilizarla para dedicar nuestro tiempo a resolver problemas más complejos, innovar o tomar mejores decisiones.
Como explica Nacho, probablemente todos terminaremos trabajando junto a agentes inteligentes capaces de analizar información, ejecutar procesos o preparar tareas que hoy consumen gran parte de nuestra jornada.
La cuestión será qué hacemos nosotros con el tiempo que recuperamos.
El nuevo talento se mide por las preguntas que hace
Durante décadas, el conocimiento técnico fue la principal ventaja competitiva de muchos profesionales.
Hoy ese conocimiento está a un clic de distancia.
La inteligencia artificial puede acceder a más información de la que cualquier persona podría memorizar en toda una vida. Eso hace que el valor ya no esté únicamente en saber.
Está en saber interpretar. Está en formular mejores preguntas.
Está en conectar disciplinas diferentes.
Está en tomar decisiones cuando no existe una respuesta evidente.
Según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum, competencias como el pensamiento analítico, la creatividad, la resiliencia, la curiosidad y el aprendizaje continuo serán algunas de las más demandadas durante los próximos años.
No porque las habilidades técnicas dejen de importar.
Sino porque serán esas capacidades humanas las que permitan aprovechar todo el potencial de la tecnología.
Un profesional preparado para un cambio permanente
Cuando Nacho habla del futuro del trabajo suele hacer una reflexión muy sencilla.
Imagina que un sistema pudiera aprender cómo piensas, cómo tomas decisiones o cómo te expresas. Un auténtico gemelo digital capaz de encargarse de gran parte del trabajo operativo.
Lejos de verlo como una amenaza, plantea una oportunidad.
«Estaría encantado de que un sistema acumulase mi experiencia y mi forma de pensar si eso me permitiera dedicar más tiempo a crear nuevas ideas, seguir aprendiendo o pasar más tiempo con mi familia.» Esa idea resume muy bien el cambio que estamos viviendo.
La tecnología no debería sustituir aquello que nos hace valiosos.
Debería liberar tiempo para potenciarlo.
Aprender a trabajar con la inteligencia aumentada
Esta visión también explica el enfoque que ISDI lleva años impulsando.
En el Observatorio del Talento Digital, Nacho de Pinedo insiste en que el reto ya no consiste únicamente en aprender a utilizar herramientas de IA, sino en entender cómo integrarlas en la forma de trabajar, decidir y crear valor.
Por eso los programas de ISDI combinan negocio, estrategia, datos y tecnología con el desarrollo de capacidades humanas como el pensamiento crítico, la creatividad o la toma de decisiones. Porque las herramientas seguirán evolucionando, pero la capacidad de adaptarse y aprender será la que determine quién lidera el cambio.
La nueva inteligencia competitiva empieza por las personas
En los artículos anteriores hablábamos de empresas que se anticipan y de líderes capaces de conectar disciplinas. Pero ninguna organización será más inteligente que las personas que toman sus decisiones.
La nueva inteligencia competitiva no consiste en competir contra la inteligencia artificial. Consiste en aprender a trabajar con ella para multiplicar aquello que nos hace únicos.
Porque, probablemente, el profesional más valioso de los próximos años no será quien haga más tareas que una máquina.
Será quien sepa hacer mejores preguntas, tomar mejores decisiones y utilizar la tecnología para crear un valor que, por sí sola, nunca podrá generar.


