ISDI Game Changers: Emilio Mellado, MIBer

Emilio Mellado, alumno del MIB (Master Internet Business) crea Chipi. La app agregadora de servicios de movilidad en ciudad que cuenta con más de 20.000 usuarios en menos de un año. ¡No te pierdas su historia!

Miércoles, 28 Febrero, 2018

Emilio Mellado MIB app Chipi

Emilio Mellado pilotaba aviones. Y cuatro mil horas de vuelo después decidió poner los pies en el suelo, pero solo para coger impulso. Él lo explica mejor. “Diseñé mi vida en tres ciclos. El primero volar, ser piloto de aviones. El segundo emprender, convertir mis ideas en negocios. Y el tercero ayudar, echarle una mano a todo el que lo necesite”. Pero antes de empezar su carrera como empresario y startapero, además con éxito, este lanzaroteño nacido en 1984 pasó por ISDI, en concreto por el MIB. Esta es la historia que os vamos a contar. Una historia de ciclos, reinvenciones, travesías por el aire y montañas rusas. Si preferís ver a leer, dadle al play :)

“Tenía muy claro que quería emprender. Lo que pasa es que me gustaba mucho volar, creo que es un tema de búsqueda de libertad”. Emilio es una de esas personas con claro superávit de energía. Energía que transmite hablando, con el cuerpo, con la mirada… Tiene aire de soñador. Cuando te dice que es piloto te lo imaginas más como el aviador de El Principito que entre aeropuertos internacionales. “¿Cómo es llevar un avión? Al principio cuesta, no es fácil, se empieza volando aviones pequeñitos, avionetas, luego se va a más, y acabas volando un avión grande, eso sí, todo está muy procedimentado”.

 

Cambio de rumbo

Cuando cumplió las 4.000 horas saltó una alarma en su dashboard vital. Un KPI que le avisaba de que había acabado una etapa y debía comenzar otra. “En el quinto año como piloto no paraba de darle vueltas a mi vida. Me di cuenta de que ahí acababa un ciclo y que tenía que empezar de lleno con el siguiente”. Y así es como aterrizó en ISDI para estudiar el Master Internet Business (MIB). “Sentía que me faltaba una base seria, porque yo internet lo aprendí de manera autodidacta. Tenía muchos amigos que me decían: ‘Para lo que quieres lo mejor ahora mismo es estudiar el MIB’, y así comenzó todo, gracias a amigos cercanos”.

De hecho, la amistad marca en demasiadas ocasiones el destino de los emprendedores. El networking, la casualidad o la capacidad de atracción que tienen perfiles con los mismos gustos, ideas o valores son el germen de los proyectos que triunfan hoy en digital. Y esa magia en muchas ocasiones surge en un máster como el MIB. Emilio cuenta que ya el primer día de clase se sentó al lado de uno de sus futuros socios. El resto es la historia del nacimiento de Chipi, una startup que en menos de un año ya cuenta con más de 20.000 usuarios. “Había un grupo de personas que nos llevábamos muy bien y empezamos a hacer proyectos un poco de broma. Pero esto fue a más. De manera recurrente nos empezaron a pedir que ayudáramos primero a amigos y luego ya a empresas cada vez más grandes a captar clientes online”. La base estaba construida. Ahora solo faltaba una chispa creativa, y en el ecosistema en el que se movían Emilio y sus socios (Jorge Jurado, Javier Gálve) no era difícil que ésta detonara. “Yendo a la captación de una empresa de alquiler de coches conocida fue cuando surge la idea. Llegábamos tarde a una reunión con ellos y no encontrábamos ningún taxi. Entonces cada uno abrió una aplicación: Cabify, Mytaxi, Uber… y pensamos: ‘¿cómo es posible que tengamos que abrir cada uno una aplicación en pleno siglo XXI para movernos’?”. Y así surgió la idea de crear un app de movilidad para optimizar a las demás, una app para unirlas a todas.

 

Nace Chipi App

De acuerdo con su definición en el Apple Store, Chipi es “la primera app que calcula en tiempo real el precio y tiempo de espera entre Cabify, Mytaxi y Uber”. Pero Emilio lo cuenta de manera más sexy al decir que permite “agregar todos los servicios de movilidad de una ciudad para conseguir que cualquier persona pueda ir de un punto A a un punto B de manera óptima ya sea porque quiere ir de la manera más rápida posible o de la manera más barata”.

Lo siguiente fue una landing, justicia cósmica para alguien que se había pasado su vida profesional aterrizando pasajeros. “Validamos muy rápido, se registraron mil y pico personas en muy poco tiempo, empezamos a hablar con ellos y vimos que tenía sentido”. Y lo tenía. Y no solo eso, intuyeron que tendría sentido en cualquier ciudad del mundo, porque como explica este MIBer, “cuando viajas el problema se multiplica por diez”. “En Madrid, que es tu ciudad, tiene sentido para unas personas pero no para otras. Pero en una ciudad donde no tienes ni idea de cómo ir de un punto A a un punto B cobra un sentido nuevo, más potente”.

De ahí su internacionalización y crecimiento. Testaron también México tratando de tomar el pulso del servicio en un país con grandes problemas de movilidad. “Hacemos mucho eso, lanzamos una landing, tratamos de hacer PR digital para que la gente empiece a registrarse y empezamos a hablar con los usuarios mexicanos para ver si tienen el mismo problema y para ver si tiene sentido allí”.

 

May Day

Emprender también es saber manejar las turbulencias del negocio. “Las relaciones humanas es lo más difícil. Y luego hay una parte emocional que es una montaña rusa. Y que sigue este ciclo: lanzas la idea, se registran usuarios -todo va muy bien- pero de repente al día siguiente los usuarios no te vuelven a utilizar, y entonces sientes que se ha ido todo al garete. La sensación es de montaña rusa continua. Estás siempre o en un pico de subida o en un pico de bajada. El reto es intentar equilibrarlo y nunca estar arriba o nunca estar abajo”. La receta para superar ese reto es la “humildad, una de las claves para madurar como empresario y encontrar el punto de equilibrio”.

¿Y qué tiene que ver una startup con pilotar un avión? “La tripulación debe llevar el avión de un punto a otro, para ello necesitamos tener un plan A, un plan B y un plan C si hiciera falta -da igual lo que pase, el avión tiene que aterrizar sí o sí-. En una startup pasa algo parecido. Plan A, ok, pero si el plan A no se cumple, pasas al plan B. En aviación cuando pasa cualquier cosa el instinto humano es tocar sin pensar, aquí empiezan los problemas. Los militares dicen: ‘las manos al culo’. Es decir, cuando pasa algo, manos en el culo y no tocar nada. Porque si hay un fuego y cortas el motor bueno tienes un problema más gordo. Y en una startup esto aplica perfectamente: no tengas miedo a cambiar de plan. Eso sí, no te precipites, ¡manos al culo!”.

 

¿Cómo te ayuda el MIB a mantener el equilibrio?

“El MIB da un punto de partida básico gracias al cual alcanzas un nivel en el que tus probabilidades de éxito aumentan mucho, evitando caer en problemas muy típicos. Y luego la estructura es clave, te da el foco”. Como otros muchos MIBers, Emilio destaca que el MIB es un máster “muy estratégico”. “Se ahonda en determinados temas, sí, pero la clave es que te moldea la cabeza. Y al final eso es lo importante, porque la tecnología cambia, el marketing cambia, las redes cambian, pero siempre vas a necesitar la estrategia”. Y eso es precisamente lo que te ofrece un máster en marketing digital.

La relación ISDI-MIBer también impulsa los proyectos de los alumnos a una nueva dimensión. Emilio recuerda las horas de reuniones, los brainstormings con Nacho de Pinedo, CEO de ISDI o Rodrigo Miranda, Director de ISDI. Esfuerzo que no queda ahí, ya que en ocasiones la escuela se interesa por el proyecto ofreciendo inversión. “La relación pasa a ser profesional, ya hay varios socios de Chipi que son de ISDI”. El buen hacer lo marca también el interés ahí fuera. ““En menos de un año ya hemos tenido ofertas de compra. 200K de inversores con mucho prestigio”, explica este canario de 33 años.

Hoy el producto Chipi está muy evolucionado y la empresa comienza a abrir el servicio en otras ciudades. Todo un éxito para un mercado al que aún le falta madurez y que está dando sus primeros pasos. “Vamos a una movilidad en la que empiezan a cerrar calles, el coche autónomo está prácticamente ahí, los fabricantes de coches se están reinventando…” Emilio tiene claro que esto es el inicio del inicio. “La prehistoria de la movilidad”. Pero el digital lo acelera todo. Y la odisea móvil viaja a velocidad Mach 1.4. Chipi, de momento, sigue la estela. Estaremos atentos.

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